- Duración
- Unas 2 horas
- Tamaño del grupo
- 4–30 pers.
- Ciudades
- Kioto
- Presupuesto orientativo
- Desde 39.000 ¥ por persona
El artesano presenta el urushi, la savia del árbol de la laca que se trabaja en Japón desde hace miles de años, y las etapas de una reparación tradicional: pegado, relleno, lijado, lacado y espolvoreado de oro. Como la laca auténtica tarda semanas en curar, cada participante trabaja sobre una pieza preparada de antemano y realiza él mismo las etapas de acabado, hasta la aplicación del oro. Se trabaja sentado a la mesa, en un ambiente tranquilo, con intérprete.
El kintsugi no oculta la rotura: la realza y convierte la reparación en parte de la historia del objeto. La idea conecta fácilmente con los equipos: aceptar la imperfección, aprender del fracaso, tomarse el tiempo de hacer bien las cosas. Si se solicita, el artesano puede abrir un breve debate sobre estos temas, que el responsable del seminario o el facilitador pueden retomar después.
El taller encaja bien a última hora de la tarde tras una jornada de reuniones, o en un programa sobre transformación, una fusión o la reconstrucción de un equipo. Según el formato, la pieza terminada se entrega el mismo día o se deja curar en el taller y se envía después al hotel o al extranjero: un recuerdo personal y lleno de sentido para cada participante.
Objetivos
- Abrir una reflexión de equipo sobre el fracaso, la reparación y la resiliencia
- Ofrecer un momento tranquilo y concentrado en un programa intenso
- Regalar a cada uno una pieza personal terminada a mano
Desarrollo
- 1Bienvenida en la casa histórica y presentación del urushi y de las herramientas.
- 2Demostración comentada de las etapas de una reparación tradicional.
- 3Cada participante termina su propia pieza: laca y después polvo de oro.
- 4Debate sobre la filosofía del kintsugi, traducido por el intérprete.
- 5Entrega de las piezas o puesta a curar, y foto de grupo.
Conviene saber
- El urushi puede irritar la piel: se proporcionan guantes y se recomienda manga larga. Avísenos con antelación de cualquier alergia conocida a la laca o al mango.
- Las salas admiten de 4 a 12 personas; hasta 30, dos salas en paralelo o dos sesiones consecutivas.
- En la casa hay que descalzarse: lleve calcetines limpios. Se trabaja en mesas, sin arrodillarse.
- Las piezas curadas en el taller se envían en un plazo de 3 a 6 semanas; existe una versión para llevar el mismo día en programas sin envío.
- Actividad de interior, disponible todo el año y con cualquier tiempo.
Presupuesto orientativo
Desde 39 000 ¥ por persona (taller privado, pieza y material incluidos, sobre la base de un grupo reducido). Tarifas de grupo bajo petición según el número de participantes; intérprete, traslados y envío de las piezas opcionales.
Preguntas frecuentes
¿Por qué no siempre se entrega la pieza el mismo día?
El urushi no se seca al aire: se endurece lentamente en un armario cálido y húmedo. Por eso, una reparación auténtica requiere varias semanas. La enviamos después a la dirección de cada participante, o proponemos un formato adaptado a la entrega el mismo día.
¿Es adecuado el taller para personas sin habilidad manual?
Sí. Las etapas delicadas las prepara el artesano, y los gestos que se piden a los participantes son sencillos y guiados paso a paso. El resultado siempre sale bien, y cada pieza es diferente.
¿Puede formar parte el taller de una sesión de team building?
Sí. Preparamos con su facilitador algunas preguntas de debate sobre la reparación y la imperfección, y el artesano abre la conversación al final del taller. La sala puede quedar disponible después para un debriefing.



