- Duración
- Aproximadamente 1,5 horas
- Tamaño del grupo
- 4–40 pers.
- Ciudades
- Tokio
- Presupuesto orientativo
- Desde 43.000 ¥ por persona
La profesora empieza con una breve introducción al ikebana y a sus principios: asimetría, papel del espacio vacío, línea de las ramas y elección del material según la estación. Después compone un arreglo delante del grupo, explicando cada paso. Cada participante dispone de un jarrón, un pinchaflores (kenzan), unas tijeras y una selección de plantas, y crea su propia obra. La profesora pasa de mesa en mesa para corregir un ángulo o acortar un tallo, y comenta cada arreglo al final. Un intérprete traduce en todo momento.
Para un grupo de empresa, el ejercicio tiene un valor especial: todos parten del mismo material y del mismo tiempo, y sin embargo los resultados son muy diferentes. El debriefing gira de forma natural hacia la toma de decisiones, hacia lo que se elige quitar en lugar de añadir y hacia el valor de la mirada experta. El taller encaja bien entre dos jornadas de trabajo, antes de una cena o en un programa para acompañantes. A partir de unas quince personas, contamos con varias profesoras en la misma sala o con dos rotaciones.
El ikebana, literalmente «flores vivas», tiene su origen en las ofrendas florales de los templos budistas. A lo largo de los siglos se desarrolló en escuelas con estilos propios, varias de ellas muy activas en Tokio. El material sigue el calendario: ciruelo y cerezo en primavera, iris a principios del verano, arce en otoño, pino y camelia en invierno. Los arreglos pueden exponerse esa misma noche en el lugar de la cena, lo que prolonga el taller y ofrece al grupo su propia decoración.
Objetivos
- Practicar la observación y la toma de decisiones por sustracción
- Ofrecer una pausa tranquila y práctica en un programa de reuniones intenso
- Suscitar la conversación en torno al arreglo de cada participante
Desarrollo
- 1Montaje de la sala antes de la llegada del grupo: mesas, jarrones y material vegetal preparados para cada participante.
- 2Introducción y demostración de la profesora, con interpretación.
- 3Cada participante crea un arreglo, con orientación individual.
- 4Repaso de los arreglos, comentarios de la profesora y foto de grupo.
- 5Opcional: exposición de los arreglos en el lugar de la cena o de la recepción.
Conviene saber
- Sentados a la mesa, sin arrodillarse; no se necesita experiencia previa.
- Unos 15 participantes por profesora; los grupos más grandes cuentan con varias profesoras o dos rotaciones.
- Opciones de lugar: el salón del hotel del seminario, una sala privada de estilo japonés o la propia oficina de la empresa en Tokio.
- Las plantas cortadas rara vez superan los controles fitosanitarios a la vuelta, por lo que preferimos exponer los arreglos allí mismo y hacer fotos.
- Se puede regalar un pequeño jarrón o un kenzan como recuerdo (el kenzan tiene púas metálicas y debe viajar en el equipaje facturado).
Presupuesto orientativo
Desde 43 000 ¥ por persona (sesión privada, sobre la base de un grupo reducido). Tarifas de grupo más bajas según el número de personas; intérprete y traslados opcionales.
Preguntas frecuentes
¿Necesitan los participantes experiencia en arreglos florales?
No. La profesora parte de lo básico y guía a cada participante paso a paso. Personas sin ningún interés por las flores suelen crear arreglos sorprendentes, lo que anima el repaso final.
¿Cuántas personas pueden participar a la vez?
De 4 a 40 personas. Una profesora atiende a unas 15; por encima, añadimos profesoras en la misma sala o hacemos dos rotaciones mientras la otra mitad del grupo realiza otra actividad.
¿Puede celebrarse el taller en el hotel de nuestro seminario?
Sí. La profesora trae las herramientas y el material vegetal; basta con una sala con mesas y acceso a agua. El montaje puede hacerse durante una sesión plenaria para que el programa fluya sin interrupciones.
¿Pueden los participantes llevarse su arreglo a casa?
Pueden llevárselo al hotel, pero las plantas cortadas suelen ser rechazadas en la aduana del país de origen. En su lugar, proponemos exponer los arreglos en la cena y regalar a cada participante un pequeño jarrón como recuerdo.



